Champagnat: Un gigante del Amor

Hoy nuestra querida Familia Marista está de fiesta:  es el día de nuestro Santo Padre Fundador, Marcelino Champagnat. El día en que Nuestro Señor y la Santísima Virgen María,  nuestra Buena Madre, lo acogieron en la Gloria del Padre para gozar de la vida eterna, hacen ya 167 años. Para nosotros, Marcelino sigue vigente. Sigue siendo el trabajador incansable, el arquitecto, el albañil, el organizador, el planificador, el Párroco que ama a sus feligreses, el amigo, el que recorre la loca geografía de La Vallá para llevar el aliento y una luz de esperanza a quienes más lo necesitan: los más desposeídos.

Sube y baja los cerros, entre piedras y lodo, con viento, lluvia, nieve o sol…..no importa….ahí va él…Ese tremendo hombre, grande de alma y cuerpo…nunca falla: siempre dispuesto a socorrer al que lo necesite, a compartir un pedazo de su pan negro u ofrecerle su pobre jergón de paja. Sus Hermanitos de María son sus hijos, sus queridos niños. Los quiere para que le ayuden en su misión de dar a conocer a Dios entre la niñez y juventud. Nadie le cree. Nadie le ayuda. Sólo deposita su confianza en Dios y en María Santísima.  Y lo logra. Ese es el Marcelino Fundador que nosotros queremos y admiramos, soñador, empecinado, casi testarudo, pero con un AMOR a Jesús y a María que lo abrasa, le quema por dentro y lo quiere entregar a los demás. Ese es el Marcelino que nosotros queremos conocer cada día más, para que con su empuje, apoyo y guía nos ayude a todos los Maristas, hermanos y laicos, a seguir su revolución en nuestros días.